El legado de Emile Bastien-Lepage


Emile Bastien Lepage, fotografía sin fecha y su obra más conocida, el mausoleo de Marie Bashkirtseff.


    Hermano, admirador y discípulo del, en aquel momento, célebre pintor Jules Bastien-Lepage (foto) que lideraba la corriente naturalista, el arquitecto y pintor Emile Bastien-Lepage parece haber frecuentado bastante los círculos artísticos de su época. Marie Bashkirtseff lo conoció a fines de 1881 y en poco tiempo pasó a convertirse en un visitante asiduo en casa de los Bashkirtseff. Para el año nuevo ruso éstos ofrecen una gran recepción:


«¡Ah!, y en lo que se refiere a los artistas, el hermano de Bastien. El jueves iremos a visitar al verdadero con la Cartwright y Georges Bertrand…» (Viernes 13 de enero de 1882)
   
    El vínculo en común era una norteamericana a la que sólo conocemos como madame Cartwright, muy relacionada con el medio artístico. Sophie Schaeppi que frecuentaba sus tertulias junto con Louise Breslau y cuyo corazón se quebró luego de la ruptura con el arquitecto —tal como hemos visto en el post que a ella se refería— muy probablemente había conocidó a su Romeo en ese ambiente.
    Marie también visitará el atelier de los Bastien-Lepage.

Emile Bastien-Lepage, Un campo en tiempo de cosecha, 1903.


«Esta tarde a las cinco fuimos a ver los bocetos de Bastien, que está en Londres, pero su hermano Emile nos hizo los honores. Yo había llevado a Brisbane y a Lönstadt, lo que hizo que pasáramos una hora encantadora, sin familia, riendo, charlando, haciendo croquis y todo tan decorosamente, tan bien… Es arquitecto pero no tiene el aspecto. Se parece en viejo y en feo, aunque más joven, a su hermano y nos regaló acuarelas encantadoras porque tiene talento, creo.» (Jueves 22 de junio de 1882)

«El arquitecto dice que Breslau es muy desdichada. Parece que tiene toda clase de dificultades y que nadie se interesa en ella, este año apenas si fue admitida [en el Salón]. Y yo que creía todo lo contrario… (...) Si ella es desgraciada mi talento no aumentará por eso. Entonces, ¿para qué alegrarse? Porque toda injusticia me rebela profundamente. Tiene mucho talento. El arquitecto dijo que mi talento es igual al suyo. Me indigné, llena de modestia.» (Miércoles 18 de abril de 1883)

Emile Bastien-Lepage, Interior de la casa familiar en Damvillers, óleo sobre tela, 1883.


    Cinco años menor que su hermano célebre, ambos habían crecido en el hogar de una familia de agricultores modestos, aunque propietarios, de la localidad de Damvillers, en la sufrida provincia de Lorena que, luego de la derrota de Francia en la guerra franco-prusiana de 1870, acababa de convertirse en parte del territorio alemán. Los hermanos Bastien-Lepage habían tomado parte del conflicto.

«Bastien nació en noviembre de 1848. Tiene treinta y cinco años. Ya era pintor en 1870 y en consecuencia podría haberse escurrido a Inglaterra, tal como el dulce Tony [Robert-Fleury]. Sin embargo se alistó, lo mismo que su hermano, aunque éste apenas tenía quince años. Pero el hermano no tuvo tanto mérito, sólo seguía su ejemplo.» (Jueves 31 de enero de 1884)

Jules Bastien-Lepage, La lista, lápiz sobre papel, 1870. Crédito: Museo Bastien-Lepage de Montmédy.

«Lo trajimos con nosotras y me hice contar cómo mató a un prusiano y cómo tuvieron que quedarse una media hora acostados boca abajo, sorprendidos por una descarga de fusiles.» (Viernes 5 de setiembre de 1884)

 Emile Bastien-Lepage joven, óleo sobre tela de su hermano Jules, sin fecha.



    Tal vez sus comienzos en París no hayan sido tan difíciles como los de su hermano mayor que, hasta hacerse un nombre en la pintura, debió seleccionar correspondencia en la oficina de correos. En la época de su amistad con Marie, Emile Bastien-Lepage ya se había consolidado en su profesión.

«El arquitecto vino a eso de las seis trayendo el dibujo del palacete para el cual me ha propuesto hacer alguna escultura decorativa. Aceptaría si fuese más importante.» (Martes 24 de julio de 1883)

    Aunque siempre estará a la sombra de su hermano mayor.

«A la mañana fuimos a ver las telas que el verdadero Bastien acaba de traer del campo. Lo encontramos allí, arreglando los bordes de los cuadros y ciertos detalles en los fondos. Nos reencontramos como amigos, es tan  gentil, tan buen chico… Tal vez no haya nada de eso pero tiene tanto talento… Como sea, es encantador. Y el pobre arquitecto absolutamente eclipsado por el resplandor fraterno.» (Jueves 14 de diciembre de 1882)

Emile Bastien-Lepage, El joven artesano, 1901.


   

    Emile se hará un lugar en el círculo de confianza de Marie Bashkirtseff, junto con Bojidar Karageorgevitch, el futuro pianista y compositor Jacques Dusautoy, Alice Brisbane, Marie de Villevieille —a las que ya hemos conocido en otro post— y, por supuesto, la prima Dina (foto), a quien Marie consideraba una hermana. Para Marie, que admirará su carácter absolutamente franco y leal, Emile será «el falso Bastien».


«...con gente como ese médico o Emile Bastien o Julian estoy a mis anchas, emito ideas interesantes y que me impactan a mí misma por su justeza… » (Lunes 22 de enero de 1882)

«Vino Bastien-Lepage y nos quedamos charlando de arte durante más de dos horas. Es un tan buen muchacho, no adulador, inteligente y, puesto que es el hermano de Bastien, uno cree escuchar los consejos y el parecer del otro. Reímos con la cantinela del hermano célebre, bromeamos sobre eso. Madame Cartwright dice: "Emile Bastien-Lepage encuentra en usted la realización de todos los sueños de poeta". ¿Un hombre de buen gusto, entonces?» (Sábado 1° de julio de 1882)

    Marie aprovechará de Emile su condición de arquitecto e intentará comprender las leyes de la perspectiva, que ya había intentado aprender en las clases de Marie Delsarte.

Emile Bastien-Lepage, Un pueblo en Lorena, 1890.


«El arquitecto Bastien, que se jactó el otro día de poder enseñarme perspectiva, vino a darme una lección, Bojidar asistió.» (Miércoles 13 de diciembre de 1882)

«Ese amable arquitecto se acercó a primera hora, nos quedamos aquí. Me había preguntado para cuándo la segunda lección de perspectiva y yo sólo le pude responder con la esperanza de que su hermano pudiese venir pronto a vernos. Me agradan los Bastien y me complazco en hacer rabiar al arquitecto criticando amargamente las últimas acuarelas del gran Jules.» (Jueves 22 de febrero de 1883)

«Lección de perspectiva con los Canrobert y Alice. Pues bien, el ilustre arquitecto nos ha enseñado en tres o cuatro lecciones todo lo necesario para pintar.» (Lunes 12 de marzo de 1883)


   Paralelamente será un sostén permanente para las aspiraciones artísticas de Marie e incluso se encargará de abrirle caminos.

«Ese excelente muchacho asegura que se sentiría ofendido si yo no hiciese nada. Se siente ligado a mi talento, hay allí algo de amor propio de su parte. Cree en mí. Es algo que siempre produce placer. En fin, piensa que, con lo que sé ahora puedo hacer algo y triunfar. Y lo bueno es que encuentra a mi pequeño cuadro pintado hace dos años en Mont Doré muy bien hecho. Dice que si lo envío tal cual sería bien recibido e incluso obtendría algún éxito pero que, en mi lugar, él lo reharía y con lo que sé ahora eso podría convertirse en algo extremadamente interesante. ¡Es, según parece, bien sentido, verdadero, para nada banal, poético! Es escalofriante que ese cuadrito tenga tales cualidades…» (lunes 5 de marzo de 1883)

Marie Bashkirtseff, Una boutique en Mont Doré, óleo sobre tela, probablemente extraviado durante la Segunda Guerra Mundial y del que sólo queda esta fotografía en blanco y negro. Marie pensaba rehacerlo titulándolo El niño del coro.

«Del 20 de junio al 20 de agosto, no, al 1° de setiembre trabajaré con los pilluelos. El 1° de setiembre comenzaré con el niño del coro. Necesitaré seis meses para hacerlo. Será el primer gran cuadro. Emile me dijo que le habló a Jules y que éste le comentó que él mismo se sentiría muy feliz si hubiese encontrado algo así. Y que me certifica el más deslumbrante de los éxitos si me dedico a él de manera de tener el tiempo como para terminarlo. Ese arquitecto está tan involucrado y me incita tanto a hacer ese cuadro que no sé qué pensar.» (Jueves 3 de mayo de 1883)

Marie Bashkirtseff, Un meeting, óleo sobre tela representando a los pilluelos de los que habla Marie. Museo d'Orsay, París.


«Emile Bastien cenó aquí y me anunció que el jueves a la mañana me visitará con monsieur [Charles] Hayem (imagen), un aficionado bastante conocido. Este hombre ha comprado Delacroix, Corot, Bastien y su especialidad es descubrir a los futuros grandes pintores.» (Viernes 9 de mayo de 1884)

«Emile Bastien llegó con monsieur Hayem a las diez de la mañana. Fue algo fuera de lo común. No me parecía posible. Soy artista y tengo talento. Y es en serio. Un hombre conocido, ese monsieur Hayem, vino a visitarme y se interesó en lo que hago, ¿será posible? Emile Bastien estaba feliz, el otro día me dijo: "como si fuese por mí".» (Jueves 15 de mayo de 1884)




  Aunque más de una vez Marie parece intuír que algo más había en las actitudes del arquitecto.

«Es joven, es fresco, es encantador. Dicen que está enamorado de mí. ¡¿Acaso es tonto que ese muchacho tenga tan buen gusto?! Pero me refresca el alma. Es como una ventana abierta a mis catorce años. La buena pintura, la esperanza en el cuadro y esto me devuelven la alegría.» (Miércoles 19 de julio de 1882)

«En fin, Dios mío, es posible que me equivoque y, en fin… Una parece tan tonta y tan ridícula cuando se equivoca... Y cuanto menos importante es el personaje más idiota se ve una. En fin, bueno, pero sin embargo creo haberme dado cuenta de que, sobre todo hace algún tiempo, el arquitecto ha estado enamorado de mí. Bueno, no es algo absurdo, inútil ni cruel. Más habría valido que hubiese sido su hermano. » (Viernes 29 de febrero de 1884)

«Esta mañana me imaginé que el arquitecto viene decidida y seriamente por mí. Sí, por momentos tengo esa profunda convicción. Puedo equivocarme. Pero, ¿y si es verdad pese a todo?  Qué cosa insensata… y desgraciada… No, una no se puede equivocar de esa manera, no me equivoco. Es sólo que es algo que me apena al mismo tiempo que me da placer, ¿comprenden? Con él estoy en pie de una camaradería muy amable, le hago bromas, lo provoco, me hago la chiquilla. Pero estoy segura de que si durante diez minutos sostuviese la pose que se tiene ante un hombre que nos agrada y a quien queremos hacer hablar… Pero probablemente sean tonterías. ¡Ah, sería absurdo!» (Viernes 15 de agosto de 1884)

Emile Bastien-Lepage, Hombre vaciando una carretilla, 1891


     Antes de adentrarnos en la vida de Emile Bastien-Lepage habíamos pensado que se trataba de un solitario que nunca se atrevió a declarar su amor por nuestra heroína. Luego conocimos la historia con Sophie Schaeppi. ¿Habrá sido Marie la piedra en el camino entre el arquitecto y la suiza? Quién sabe. En un momento de franqueza extrema —Marie ya estaba muy enferma— éste se sincera con ella y le da a entender que él también, en medio de un gran desaliento, ha estado hollando el linde definitivo.

«Debería lamentar que ese aldeano de Emile no se haya muerto. ¿Saben lo que me había legado cuando se fue para Argelia? Porque hizo su testamento, según parece después de lo del monumento de Gambetta. Me lo dijo porque yo hablaba de mi funeral y le decía que él será el encargado de ejecutar mis últimas voluntades. Pues bien, me legaba su retrato por Jules. Fue tan conmovedor y gentil que no sé cómo escribirlo. Haber pensado en mí en tal momento.» (Sábado 8 de setiembre de 1884)

Emile Bastien-Lepage con su tablero de dibujo, pintado por su hermano Jules, óleo sobre tela, 1879.

    La depresión de Emile Bastien-Lepage había llegado con el concurso internacional que ese año de 1884 había organizado el gobierno de la República para la creación de un monumento conmemorativo del 50 aniversario del nacimiento de Léon Gambetta.

«Le escribí una buena carta a ese pobre arquitecto que ni siquiera quedó entre los seis que participarán en el concurso definitivo. Era difícil. Hacer el monumento a Gambetta era salir de golpe de la sombra, ser condecorado, en resumen, una cierta notoriedad personal en lugar de esa permanencia bajo la aplastante celebridad fraterna. Toda una vida así, una luz entrevista un instante y perdida para siempre. Pobre diablo. Su proyecto era muy frío y para nada en relación con la personalidad de Gambetta...» (Lunes 9 de junio de 1884)

Foto de época del monumento a Léon Gambetta erigido en 1888, obra del escultor Jean-Paul Aubé y del arquitecto Louis-Charles Boileau. Al día de hoy sólo subsiste la figura de Gambetta de pie, con el brazo en alto. En 1941 todo el bronce fue empleado por el gobierno de Vichy para la industria bélica. (Crédito de la foto: Wikimedia Commons)

    Poco más de un año y medio antes moría Léon Gambetta, el más prominente de los políticos franceses de la época. Los hermanos Bastien-Lepage habían estado a cargo de la mise en scène de los apoteóticos funerales. El juicio de Marie ya preanunciaba las escasas chances del arquitecto para el monumento.

«A las diez, cuando el cañón anunció la salida del cuerpo, ya estábamos en nuestras ventanas. El carro, precedido magníficamente por clarines, militares a caballo, una marcha fúnebre y tres enormes carretas abiertas y sobrecargadas de coronas, me provocó una sorpresa a la que llamaré sin ambages decepción. Palabra dura pero justa para los dos Bastien-Lepage que lo han proyectado. A través de las lágrimas que me producía el grandioso espectáculo reconocí a los dos hermanos, que caminaban muy cerca de su obra. El arquitecto, a quien su hermano le había acordado el lugar de privilegio ya que no necesitaba de ello para ser célebre, iba casi sosteniendo un cordón del manto que cubría al sarcófago.» (Sábado 6 de  enero de 1883)

    Marie Bashkirtseff había estado con Jules en la casa de Gambetta en los días precedentes, cuando aquél escenificaba en un cuadro la muerte del prócer y se asombró de la forma en que vivía el más ilustre de los políticos republicanos.

«El pequeño Bastien nos llevó a Ville d’Avray, a la casa de Gambetta, donde su hermano está trabajando. De no verlo con sus propios ojos nadie se imaginaría un interior tan miserable, porque modesto expresaría mal lo que realmente es.» (Martes 16 de enero de 1883)

Léon Gambetta e imagen de su huida en globo durante el asedio de París por los prusianos en 1870.

    En realidad, Marie no juzgaba demasiado magnánimamente las capacidades del arquitecto.

«...hay gente sincera, honesta y simple como el hermano del gran hombre, por ejemplo. Jamás mentiría. Sobre todo a mí, que me aprecia tanto, a pesar de su inteligencia limitada, por decirlo así.» (lunes 5 de marzo de 1883)

«Tal como lo preveía, todo se ha roto entre mi escritor y yo. (...) Tiene talento pero es idiota, de una idiotez del género de la de Emile Bastien, que es muy sensato, y artista, da buenos consejos aunque… ¿En dónde voy a encontrar otro?» (Viernes 18 de abril de 1884)
 
  Pero Marie siempre había tenido puestas sus expectativas en el gran Jules.

«Saben ustedes que estoy preocupada continuamente por Bastien-Lepage. Me acostumbré a pronunciar ese nombre pero evito hacerlo ante la gente como si fuese culpable de algo. Y cuando hablo de él es con una tierna familiaridad que me parece natural, visto su talento, pero que se podría malinterpretar. Qué lástima, Dios mío, que su hermano… es decir, que no pueda venir como su hermano.» (Sábado 24 de febrero de 1883)

«Tenía que ir a la Ópera, pero ¿para qué? Es decir… Por un instante pensé en ir para mostrarme linda y que la cosa llegue a los oídos de Jules.» (Miércoles 2 de mayo de 1883)

«Pero hoy estoy alegre sin razón. Me imagino que Jules Bastien-Lepage me ama, que Maupassant piensa en mí, que…» (Sábado 14 de junio de 1884)

Emile Bastien-Lepage, obra para el Salón de 1903

 


     Y, en medio de un oscuro nubarrón, un idilio idealizado —tal vez sólo en el pensamiento de Marie— se va desarrollando con Emile por testigo.

«Emile Bastien acaba de decirme que su hermano está enfermo, por eso no hizo mucho este año. ¡Como yo, entonces!» (Martes 6 de noviembre de 1883)

«Puesto que debo morir pronto, querría… Todo lleva a creer que Jules tiene un cáncer de estómago. ¿Estará listo, entonces? Tal vez se equivoquen.» (lunes 12 de mayo de 1884)

«Emile Bastien me escribe desde Argel. Mi carta terminaba con el dibujo de nuestras tres cabezas cada una con una medalla en el cuelo. Jules, la de honor; yo, una medalla de primera, y el arquitecto una de segunda.» (Viernes 20 de junio de 1884) 


«Pero… fui al atelier a ver el paisaje de Emile y mamá llegó llorando. Él había dicho: «si no me puedo curar, al menos querría no sufrir tanto», y se puso a llorar. ¡Lloró!» (Jueves 24 de julio de 1884)

«¡Qué felicidad ser las amigas de Jules! ¿Acaso será verdad? —¡Hace por lo menos quince días que no la veo!—, me dijo. Se sirve de mi almohadita. Sí, somos gentes a quienes quiere bien. Emile que es su eco fiel me lo dijo...» (Viernes 8 de octubre de 1884)

«Estoy tan enclenque que apenas tuve fuerzas para ponerme un vestido de tela sin corsé para ir a casa de Bastien. La madre nos recibió con reproches.
—¡Tres días! ¡Tres días sin venir! ¡Pero es horrible!— Y apenas entramos en la habitación fue Emile quien exclamó: —¡Cómo! ¿Pero entonces todo terminó? ¿Ya no hay más amistad? —Y bien, usted me abandona —dijo entonces él—, ¡Ah, eso no está bien!»
(Martes 19 de agosto de 1884)

«Qué excelente naturaleza la de Emile! Alguna vez he dicho que es un hombre limitado… Me expresé mal. Es muy inteligente pero tan franco y tan leal, tan cariñoso y tan bueno que a veces parece tonto. ¡Y cómo adora a su hermano!» (Miércoles 20 de agosto de 1884)

Emile Bastien-Lepage, Retrato de mujer, sin fecha.



    Emile y Jules estarán presentes en la última entrada del Diario de Marie Bashkirtseff, once días antes de su muerte, cuando ella ya no puede ponerse en pie y es Jules, en brazos de su hermano, quien va a visitarla:

«A pesar del tiempo magnífico Bastien viene acá en lugar de ir al Bois. Ya casi no puede caminar, su hermano lo sostiene por las axilas, casi lo alza. Y una vez en el sillón el pobre niño queda extenuado. Miseria de nosotros. ¡Y cuántos porteros saludables! Emile es un hermano admirable, es él quien baja o sube a Jules sobre sus hombros hasta el tercer piso. Pero yo tengo en Dina una devoción similar. Desde hace tres días mi cama está en el salón, pero como es muy grande, dividido por los biombos, los pufs y el piano nadie se da cuenta. Me es demasiado difícil subir las escaleras.» (Lunes 20 de octubre de 1884)

    La tuberculosis se llevará a Marie el 31 de octubre de 1884. Hay que imaginar el revés que habrá significado para Jules, enfermo, que sucumbirá al cáncer de estómago cuarenta días después.

    Y la devastación en el ánimo de Emile.



    El arquitecto deberá poner manos a la obra en el proyecto y la construcción del mausoleo de su hermano célebre. Se erigirá en Damvillers, imaginamos que según la voluntad de Jules, que alguna vez había decidido pintar sólo campesinos de la Meuse, la región de la cual eran oriundos él mismo y su familia. Allí también estará emplazada la estatua de bronce que esculpirá Rodin.

Auguste Rodin, Jules Bastien-Lepage, escultura en bronce y mausoleo familiar levantado por Emile Bastien-Lepage. Crédito de la foto panorámica: Catherine Hayet.


    Un testigo de primera mano nos ha dicho que la obra de Emile no impresiona por su belleza. Hasta sus propios coterráneos se la toman a la chacota. En un sitio web en el que se invita a visitar la escultura de Rodin se acota: «Sobre el monumento en segundo plano, en forma de... eeh... columna, están grabadas las principales obras de Jules...» Ni siquiera se menciona la autoría de este obelisco cilíndrico cuyo simbolismo nuestra vasta ignorancia desconoce y sólo especula que tal vez haya querido ser un faro. Como sea, allí reposan hoy día los restos de Jules, de sus padres y los del propio Emile con su esposa Rose Lucie Moncuit, de quien nada sabemos y con quien se había casado unos meses después de la muerte de Marie, el 14 de febrero de 1885, el año en que Sophie Schaeppi quemó sus diarios. Que no nos asombre la fecha porque en aquellos tiempos los matrimonios se podían arreglar prácticamente de un día para otro. Emile, que había nacido el 20 de enero de 1854, dejará este mundo el 19 de julio de 1838, a los ochenta y cuatro años.

    Pero continuó, eso sí, pintando a lo largo de su existencia. En el Salón de París de 1889 obtuvo una mención honorable.



    Vale conjeturar aquí que, luego de la muerte de Marie, ha sido seguramente él quien presentó en casa de los Bashkirtseff al escritor André Theuriet, a quien vemos en un retrato de Jules con la dedicatoria «A mi amigo André Theuriet». Fracasados los intentos de Marie por encontrar un albacea de talento para la edición de su Diario monumental —la versión integral concluida por fin en 2005 por Cercle des Amis de Marie Bashkirtseff abarca dieciséis tomos— a su madre le cupo en suerte cumplir con la voluntad de la autora y se abocó a una selección de textos escogidos en los que censuró ferozmente la sinceridad de Marie. Theuriet, por su parte, edulcoró esos restos, acorde a la pacatería de la época. El resultado, ya lo conocemos: un best-seller a nivel mundial, éxito de ventas que se extendió hasta la primera mitad del siglo XX. A partir de los años sesenta, fue precisamente ese estilo empalagoso y la condición de aristócrata de la autora lo que la hizo caer en el olvido. Por supuesto, estamos convencidos de que Emile no tuvo ninguna responsabilidad en este asunto.

Jules Bastien-Lepage, André Theuriet, 1878.

 

    El arquitecto se vio más asistido por la inspiración —y seguramente por mejores recursos en metálico— cuando abordó su obra más conocida: el mausoleo de Marie Bashkirtseff. Enclavado en el cementerio de Passy, en pleno París, del otro lado de Sena, atravesando los parques del Trocadero y con la torre Eiffel de fondo, el panteón representa una capilla ortodoxa.

Dos vistas del mausoleo de Marie Bashkirtseff en el cementerio de Passy, la segunda con la torre Eiffel de fondo, y reunión conmemorativa con miembros de la fundación rusa Renacimiento de la memoria de Marie Bashkirtseff y del Círculo de amigos de Marie Bashkirtseff.

    Entre los mármoles de su interior se reproduce el ambiente del atelier en el que trabajó Marie, incluso con uno de sus cuadros de fondo, Las mujeres santas, inconcluso, de dimensiones soberbias. A derecha e izquierda, los bustos de sus padres, Marie Babanine y Constantin Bashkirtseff.

Vista del interior del mausoleo.


    Ausente allí, el busto de Marie Bashkirtseff, esculpido por René de Saint Marceaux, el artista que tanto admiraba a Marie. Este mármol es hoy día patrimonio del Museo de arte occidental de Tokyo.

    En el interior y en el exterior abundan los atributos de una extrema prodigalidad.

Uno de los vitrales del contrafrente, muy arriba del cuadro de Marie, y detalle de uno de los muros exteriores con versos de André Theuriet: «Oh, Marie, oh, blanco lirio, radiante belleza / nada de tu ser se oscurece en la noche umbría / tu espíritu está vivo, vibrante es tu memoria / y el inmortal perfume de la flor está aquí.»



    En el lecho de mármol de la cripta subterránea reposa Marie.

Sepulcro de Marie en bóveda subteránea de su mausoleo.


 


    El mausoleo está hoy día en estado de abandono. Otrora —hasta hace quizás unos diez años— primorosamente mantenido por el Círculo de amigos de Marie Bashkirtseff, ha sufrido una interdicción interpuesta por familiares actuales de la artista y el cementerio de Passy ha vedado su acceso. Nadie se acerca a desempolvar su interior. Se teme por el deterioro de los bienes allí depositados, sobre todo por el cuadro que más desvelara a Marie Bashkirtseff, Las mujeres santas, del que aquí podemos ver un pequeño boceto, actualmente patrimonio de la galería Tretyakoff de Moscú.

    Sabemos que Emile Bastien-Lepage incursionó también en la decoración de interiores de sus propios proyectos, en particular para el magnate y gran mecenas Maurice Fenaille, en Neuilly-sur-Seine, cerca de París. Fuera de eso, no produjo otra obra arquitectónica para el recuerdo. La presencia de Marie Bashkirtseff entonces, estamos seguros, lo habrá acompañado durante su siguiente medio siglo de vida. El mausoleo del cementerio de Passy, su legado a la posteridad en condición del fiel amigo que fue, le permitió compartir un poco de la inmortalidad de Marie. ⬜



© José H. Mito




Del Índice de personajes citados en el Diario de Marie Bashkirtseff.


Emile Bastien-Lepage en el Glosario de la versión en español del Diario de Marie Bashkirtseff, de próxima aparición, actualmente en etapa de revisión general. La edición constará de dos volúmenes con un total de poco más de mil seiscientas páginas, de las cuales alrededor de cien estarán ocupadas por este índice de los miles de personajes citados —la mayoría mencionados sólo por el apellido— a los cuales en gran medida hemos podido identificar para este trabajo de traducción. La edición integral en francés del Cercle des Amis de Marie Bashkirtseff publicada entre 1995 y 2005 abarca dieciséis tomos. Esta versión en español es una selección de textos escogidos que representan un cuarenta por ciento del total, con una rigurosa continuidad narrativa, en la que se pretende rescatar a la verdadera Marie Bashkirtseff para el público hispanoparlante.



Marie Bashkirtseff Dixit: «¡Oh!, ustedes que están furiosos y desconsolados, escriban, escriban siempre, laméntense sobre el papel. Si yo no lo hubiese hecho me habría marchitado.» (Viernes 16 de julio de 1875) 




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